Escrito
por: CHÁVEZ
MEJÍA, José Rodolfo
e-mail:
licjosechavez@yahoo.es
Palabras clave: Remesas, capital, dólares, quetzales,
libertad.
Una nación que progresa, es aquella que tiene una libertad de mercado, en donde sus empresas pueden progresar libremente, siempre y cuando se respete la vida, la propiedad privada y los contratos, pero es sumamente difícil que lo hagan países que no han podido ser competitivos internacionalmente y con más razón en los países en los que los ciudadanos mantienen un miedo constante porque en cualquier momento pueden perder la vida, países en lo que la propiedad privada no se respeta, y no se tiene la certeza jurídica que les permita a las empresas desarrollarse de tal forma que ni las empresas dentro de estos países invierten, mucho menos las empresas extranjeras.
Guatemala al ser un país poco desarrollado, tiene que hacerlo a la sombra de economías vecinas como es el caso de México y Panamá, sin dejar atrás a la potencia mundial Estados Unidos. Al tener estos países una economía fuerte, en la que los precios son más bajos, frente a los precios que en Guatemala se manejan, no dejan otra opción a una cantidad considerable de pobladores guatemaltecos que emigran a estos países, toda vez que estos países, especialmente Estados Unidos, por hacer un trabajo que en Guatemala es poco remunerado, allá recibe un pago excelente, puede ser el ejemplo de un jardinero, que en este país gana mucho mejor que en Guatemala.
Lo anterior se debe a que Estados Unidos tiene una economía más fuerte, y que por ende le llaman la primera potencia económica, potencia a la cual se desplazan miles de guatemaltecos para buscar un desarrollo económico que les permita una mejor vida. Esto lleva al guatemalteco a enviar remesas, la cual lejos de ser libre, los bancos y casas de cambio le confiscan valor a estas divisas, toda vez que aunque en Estados Unidos se ganen dólares, en Guatemala en la realidad no existe una ley de intercambio de divisas, ya que únicamente esta en nombre, pero que no es libre como manifiesta su nombre, esto porque al momento en que llega esta moneda a los bancos o casas de cambio a las personas que se les envían los dólares por medio de remesas, nunca reciben los dólares, a ellos se les entregan quetzales.
Lo anterior, provoca que, en el medio guatemalteco, también se muevan las personas que se encargan “ilegalmente” de hacer un cambio de moneda, en donde la vez se le pueda llamar mercado de moneda libre, pero al no estar contemplado este acto con amparo de la ley, haciendo o demostrando que en Guatemala tiene un predominio de un régimen de derecho, y que necesita de este para el supuesto intercambio libre de divisas, pero que solo favorece a un sector específico que ha estado tutelado, y que se beneficia económicamente, pero que le hace un grave daño a la economía del país y a su población, ya que este impuesto bajo la sombra, hace que las personas beneficiadas de las remesas, tengan una mejor capacidad de adquisición.
Así que el intercambio de moneda genera beneficios mutuos a los países, toda vez que el dólar frente a quetzal tiene un precio relativo, el problema es cuando el intercambio se ve desajustada por la realidad del movimiento en Guatemala, ya que, aunque se tenga este movimiento en la realidad, las leyes positivistas rigen el desajuste que las monedas puedan tener, beneficiando a importadores y/o exportadores, tristemente dependiendo de quienes hayan dado mucho más aporte financiero en la campaña de las autoridades que se encuentren en las juntas monetarias, típicas de un modelo económico mercantilista.
El problema se acentúa con el exagerado endeudamiento interno y externo que las autoridades de gobierno, encabezadas por Alejando Giammattei, han realizado hasta la fecha, ahora con la excusa de la pandemia del Covid-19, pero que llevará a un déficit fiscal, por ende a la inflación que en unos años se sentirá en Guatemala, convirtiendo a Guatemala en un país pobre, toda vez, que hasta a las remesas se les da un impuesto, que aunque no se vea en la obscuridad, a todas luces de la economía muestra cómo es que la realidad sucede.
Por lo tanto, para salir de pobre en Guatemala, no se debe trabajar de la forma en que lo hacen los actuales gobernantes, ya que han endeudado a Guatemala como hace mucho tiempo no se hacía, y que con préstamos y dadivas a la población no saldremos de esta pobreza, si no que por el contrario, lo que se debe hacer es incentivar a la economía real, por medio de la atracción de inversiones de capital, ya sea en el país o llámese capital interno, o en otro ámbito fuera del país, que es el capital extranjero, siendo esta la única forma de crear riqueza en medio de la pobreza que a Guatemala azota.
Por esta
razón, es que en Guatemala debemos hacer lo posible por que lleguen al poder
personas que conozcan de economía libre, y enseñarles a los ciudadanos como es
que en realidad van a salir de pobres y no alimentar un sistema, que se le debe
considerar como un cáncer, en el que el ciudadano cada campaña política espera
a los súper héroes que les regale dádivas antes, durante y luego de la campaña
política, sin saber en realidad quienes nos quienes pagas estas dádivas y que
muy caro les saldrá a sus hijos y nietos. Así que, se necesita de un Estado
fuerte, que brinde credibilidad y confianza, a través de políticas maduras que
dejen libre el mercado, para que sea subjetivo todo el movimiento económico que
se dé en el país. dejando la libertad, pero, sobre todo, la garantía a la vida
que es el primer principio, a la propiedad privada y a los contratos, lo que
inmediatamente traerá un fuerte desarrollo a nuestro país, ya que permitirá atraer
inversión extranjera e incentivará la inversión interna, lo que aunado a un
cambio en al código de trabajo que permita la libertad de oferta y demanda de
los puestos de trabajo, se podrá tener una mejor nación que tanto para los
niños, jóvenes y adultos, puedan adquirir productos baratos y que no solo sea
para satisfacer sus necesidades básicas, si no que la misma sea hasta para el
ocio.
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