Desplazamiento en la la curva de oferta
En el artículo del Desplazamiento en la curva de demanda, se abordó el tema de cómo se desplaza la curva de la demanda, debido a la alza que se dio por la pandemia en la adquisición de las mascarillas o cubrebocas.
Por otro lado, existe el fenómeno del combustible, en donde se observó un desplazamiento de la oferta.
Los principales proveedores del petróleo, como una medida preventiva ante la escasez o un alza de la demanda, tienen depósitos en tierra para almacenar cierto porcentaje de su producción.
Tras las medidas implementadas, no sólo a nivel nacional, sino que también en casi todos los países del mundo, se dejó de consumir combustible, lo que provocó que dichas reservar estuvieran completamente llenas, al grado que se vieron en la necesidad de almacenarlo en los depósitos que tienen en el océano.
El almacenamiento en las plataformas, es mucho más caro que en tierra, por tal motivo, pero no podían dejar de producir por diferentes razones, pues ante la incertidumbre de cuánto tiempo iba a durar el confinamiento, podría resultar más caro el dejar de extraer petróleo y reiniciar nuevamente las operaciones de la plataforma.
Ante este excedente de petróleo crudo, sin que fuese demandado en el mercado, provoca un desplazamiento a la izquierda de la demanda, derivado a la cuarentena de casi todos los países del mundo al mismo tiempo, esto provoca pérdidas a estas grandes empresas petroleras.
Como resultado de estos dos desplazamientos (la oferta a la derecha y la demanda a la izquierda), el mercado empieza a regularse de forma natural, lo que da como resultado la baja del precio del combustible, por el movimiento provocado en la curva.
La baja del precio del combustible es bastante notoria, no sólo en Guatemala, sino en todo el mundo, las empresas petroleras venden por debajo de los costos, porque su almacenamiento representa pérdidas mayores que el venderlo más barato.
Después que se supera la primera ola de contagios del COVID-19, además de las disposiciones gubernamentales de distanciamiento social, la prohibición del transporte público, y posterior apertura con la mitad de pasajeros, sobre todo, al miedo e incertidumbre de un posible contagio, se observa que en la población quetzalteca hay un incremento de compra y venta de vehículos, al igual que en otras partes del mundo.
Nuevamente, se empieza a demandar combustible, poco a poco, las petroleras empiezan a manejar una existencia que pueden controlar, sin caer en pérdidas.
Las curvas de oferta y demanda, encuentran nuevamente su punto de equilibrio, por lo que el precio realiza sus movimientos en la intersección de ambas variables.
Esto se ve reflejado en el aumento que el combustible a tenido ante la reapertura del país, que poco a poco ha llegado a su precio previo a la pandemia.
Si bien es cierto, ante las disposiciones gubernamentales de la gran mayoría de países del mundo, para contener y controlar la pandemia en sus naciones, así como las medidas preventivas, sin importar que fuesen por imposición legal o por cuidado propio, no tenían previstas afectar de manera directa en el desplazamiento de los dos bienes enunciados, por cierto, no fueron los únicos afectados, puesto que existieron otros bienes y servicios que sufrieron una gran demanda, como lo fue el internet, vídeo bajo demanda, entre otros.
Los efectos en la curva de la oferta y la demanda, es importante observarlos, puesto que ayudan a conocer qué podría suceder en un futuro próximo, tener las previsiones necesarias, muchas personas lo hacen de manera natural, sin conocer los principios científicos, ya que detectan las oportunidades de negocio, a lo que Kizner le llama “alertness”.
Gracias a estas “alertness” que da el mercado, permite conocer la curva de la oferta y la demanda, las cuales permiten que emerjan mercados alternos, con el único propósito de satisfacer las necesidades de los consumidores.
E. Jacob Pérez
Dr. (c) Economía de Mercado
Dr. (c) Investigación

Comentarios
Publicar un comentario