EL ADULTO MAYOR FRÁGIL
Dr. Manuel de Jesús Rojas Gómez
En la actualidad, en el mundo el 60% de las personas mayores de 60 años viven en América Latina, de manera que tres de cada cuatro adultos mayores viven en países en desarrollo como el nuestro. En el campo de la salud, las consecuencias de este envejecimiento poblacional son especialmente marcadas y está habiendo un aumento significativo de enfermedades crónicas que están muy ligadas a determinados estilos de vida y que se presentan preferentemente en edades avanzadas.
En Guatemala, aún falta una definición precisa, del rol del adulto mayor y no se le ha dado tanta importancia como en otros países, siendo la fragilidad un síndrome que afecta a esta población, y que se define como una disminución de reservas fisiológicas de múltiples sistemas corporales y a un mayor riesgo de declinar y que afecta a los adultos mayores provocándoles; pérdida de peso, pérdida de masa y fuerza muscular, este síndrome les presenta problemas para realizar tareas de la vida cotidiana y podría causarles incapacidades e incluso la muerte, a los adultos mayores que padecen de enfermedades crónicas este síndrome suele afectarles con más intensidad, por el deterioro físico que sufren.
El síndrome de fragilidad puede ser detectado a través de instrumentos de evaluación, la Escala de FRAIL es uno de estos instrumentos que facilita el diagnostico por ser de fácil aplicación. Algunos factores de riesgo que predisponen a presentar síndrome de fragilidad, son; la edad cronológica, la ausencia de actividad física, la mala alimentación, las enfermedades crónicas como; la Diabetes Mellitus Tipo 2, la Hipertensión Arterial, Osteoporosis y Artritis, entre otras, este síndrome afecta en un porcentaje mayor al sexo femenino.
La fragilidad se puede prevenir, incitando a los adultos mayores a que realicen ejercicio físico y apegado a ellos una buena alimentación, ya que se sabe que la actividad física sigue siendo la terapia que mejores resultados consigue, teniendo como beneficios mantener la masa muscular, aumentar la fuerza, estabilizar la densidad mineral ósea, favoreciendo el metabolismo hidrocarbono y la dinámica cardiovascular.
Por tal motivo se toma como objetivo realizar un estudio para evaluar el estado de fragilidad en la población de adultos mayores y de esta manera identificar las características que singularizan esta población. Es un estudio descriptivo transversal para determinar la frecuencia y factores de riesgo asociados al síndrome de fragilidad en adultos mayores que asisten a las asociaciones del adulto mayor y Jubilados de Quetzaltenango, donde el universo estuvo constituido por 300 adultos mayores, correspondiendo estos a la muestra, dicho estudio fue realizado con el objetivo de contribuir con el conocimiento y la detección de este, pudiendo así prevenirlo, logrando con esto que las personas mayores tengan una mejor calidad de vida y que el porcentaje de personas hospitalizadas disminuya.
Este estudio se realizó durante los meses de septiembre y octubre del año 2018, los adultos mayores tomados como muestra oscilan entre las edades de 60 a 95 años quienes fueron evaluados para determinar cuántos de ellos padecen del síndrome de fragilidad y poder compararlos con algunos estudios realizados que demuestran que del 10 al 25% de las personas por encima de los 65 años y 46% por encima de los 85 años, son frágiles y el único estudio realizado en Quetzaltenango en el Hospital Regional de Occidente San Juan de Dios en el año 2010, donde el 57% presentaron síndrome de fragilidad.
El disponer de esta información resultara de gran utilidad para los profesionales de la salud, porque les orientara en su trabajo con los adultos mayores, racionalizando su accionar en el proceso de detección y prevención de la fragilidad.
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