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El Conocimiento de la Ignorancia


 

“El verdadero conocimiento es conocer el alcance de la propia ignorancia”

Confucio

1)    Introducción

El desarrollo del conocimiento ha ido acorde a la evolución del pensamiento humano. La epistemología estudia el conocimiento y ambos son los elementos básicos de la investigación científica, que ha devenido en un proceso complejo e interdisciplinario para solucionar interrogantes o descubrimientos nuevos, encaminados a conocer los principios y leyes que sustentan al ser humano y al mundo que lo rodea.

Este producto académico contiene las respuestas aproximadas a las preguntas ¿Qué es el conocimiento?; ¿Cómo podemos acceder al conocimiento ‘real’?; y, como humanos: ¿Poseemos algún conocimiento?

 

2)    ¿Qué es el conocimiento?

Una de las definiciones más tácitas del conocimiento es “acción y efecto de conocer” (Real Academia Española, 2020), es un acto que una persona realiza; indica que, para alcanzar el conocimiento se debe poseer una actitud dinámica y no estática, actividad en lugar de pasividad.

Otra que ha tenido gran aceptación es “facultad del ser humano para comprender por medio de la razón, la naturaleza, cualidades y relaciones entre las cosas” (Diccionario Léxico, 2021). El homo sapiens se ha distinguido de los demás seres del reino animal por tener dos elementos que le hacen comprender la realidad que lo rodea. Estos elementos son: la inteligencia y la razón.  Gracias a la inteligencia el ser humano puede hacer análisis integrales de la realidad circundante, poder comprender elementos místicos, filosóficos y espirituales; mientras que, gracias a la razón, puede hacer análisis más precisos, formales y relaciones entre variables de un sistema. Gracias a la inteligencia y a la razón el ser humano adquiere la propiedad de educabilidad y precisamente ésta es la que le permite aprender a través de sus sentidos.

Ahora bien, desde el punto de vista filosófico, se dice que el conocimiento es “el resultado de un proceso cognitivo, como la percepción, el experimento o la deducción” (Bunge, 2001), el cual expresa la necesidad que los conocimientos sean verdaderos para que sean calificativos.

En ese orden de ideas, Platón (pp. 34-37) menciona que el conocimiento no se limita a los sentidos, sino más bien se da en dos dimensiones, por una parte, está el mundo de la razón (epistémé) y por la otra el mundo de los sensible (dóxa). Dentro de estas dimensiones se plantean cuatro tipos de conocimiento, que corresponde a los cuatro grados de la realidad: a) Imaginación (Eikasía), que es el grado de conocimiento más alejado de la verdad, representado en imágenes del exterior; b) Creencia (Pístis), es la manera en la que se conoce al mundo físico y natural, da confianza en el saber; c) Conocimiento deductivo (Diánoia), está compuesto por las ciencias formales; y, d) Inteligencia o intuición (Nóesis), que es como se definen los principios y conceptos conocidos.

Con base a lo anterior, se puede decir que el conocimiento es una actividad cognitiva que implica comprender, entender e interpretar la realidad a través de la práctica, la razón y la inteligencia. Para ello se necesita de una persona que esté dispuesta a conocer (sujeto de investigación) y un elemento de la realidad objetiva y/o subjetiva (objeto de investigación) que tenga las condiciones ideales para estar dispuesto a dejarse conocer.

 

3)    ¿Cómo podemos acceder al conocimiento ‘real’?

Para poder responder este cuestionamiento, hay que saber que creer no es saber. Creer no es lo mismo que conocer. Una cosa es creer y la otra es conocer. “El ser humano no fue hecho para creer, sino para poder saber” (Arcila, 2012), el ser humano está facultado para muchas actividades, entre una de ellas es adquirir conocimiento a través del buen uso de sus capacidades.

Uno de los grandes problemas que tienen las instituciones educativas es que enseñan ambigüedades, enseñan conocimientos y creencias, lo que produce en la edificación intelectual del aprendiz una deficiencia en sus fundamentos para razonar, pues no saben diferenciar entre una creencia y un conocimiento.

Las instituciones educativas son templos de conocimientos y no de creencias, hay que cambiar las creencias por conocimientos, de lo contrario tendremos la misma situación social, familiar e individual, individuos llenos de creencias y carentes de conocimiento real.

Ya se cambió la creencia de que la tierra era plana, por el conocimiento de que es un planeta que gira, junto con su luna, alrededor del sol. Ya se cambió la creencia de las pestes, terremotos, huracanes y otros fenómenos naturales, era castigo de Dios; ahora se conoce su causa natural.

Sin embargo, aún quedan muchas creencias a cambiar por conocimiento real, o al menos, si no hay un conocimiento para explicarlo dejarlo como lo que son, como creencias. Cada persona es libre de aceptar o no esas creencias, pero no enseñarlas como conocimiento en las instituciones educativas.

El conocimiento es mental y subjetivo. Emmanuel Kant demostró que el conocimiento es algo que el sujeto construye mentalmente a partir de la información del mundo que capta a través de sus sentidos y de acuerdo a sus propios conceptos.

Si los conceptos propios son construidos con información real, son conocimiento real, por lo tanto, los racionamientos darán como resultado una visión real de la vida y de las cosas.

Si, por el contrario, los conceptos propios son construidos con creencias, son conocimiento falso, por lo tanto, los razonamientos darán como resultado una visión falsa de la vida y de las cosas.

Los seres humanos manejan varias clases de conocimiento, durante el desarrollo de la existencia, entre los más importantes está el común, el ideológico y el científico.

El conocimiento común es el que se refiere a las cosas con las cuales cotidianamente tenemos relación, el cual es necesario en el desarrollo de la existencia, pues es parte de la vida diaria.

El conocimiento ideológico es parte del medio cultural en el que se nace y se crece, pero tiene un problema es que interfiere o sesga la idea de las cosas, en los conceptos, en la visión de la vida y de las cosas, pues este conocimiento fue construido con información falsa, con suposiciones, especulaciones para que los antepasados pudieran dar alguna respuesta a las interrogantes básicas: ¿Qué es la vida? ¿Qué es la creación? ¿Qué somos?, y otras inquietudes; sin embargo, al no existir un conocimiento real, usaron su imaginación, su creatividad, suponiendo, especulando y con el tiempo estas ideologías religiosas, creencias y supersticiones, se convirtieron en cultura, en organizaciones y se metieron profundamente en el medio cultural de la humanidad, apoderándose de la mente, del ser y de toda la vida de las personas, bloqueando la capacidad de razonamiento, convirtiéndolo en fanático y radicalista, un peligro para la sociedad.

Entonces, ¿Cómo alcanzar el conocimiento real? El conocimiento real adquirido por los seres humanos ha tenido un proceso a través de la historia. Este conocimiento empezó con la filosofía, desde el momento en que los seres humanos cuestionaron las creencias, la religión, la superstición y se propusieron encontrar respuestas reales a sus interrogantes, usando su capacidad de razonar.

La filosofía dio lugar a otro tipo de conocimiento, el conocimiento científico que, con su método de investigación y análisis organizado, permitió alcanzar resultados satisfactorios, permitió dar respuesta real a muchos interrogantes humanos, permitió descubrir las leyes de la naturaleza, de la creación.

De esta información real que proporciona la ciencia, es que se vale la humanidad, para construir conocimiento real. La historia, la física, la biología, la astronomía, la química, la genética, la neurología, la psicología y demás ciencias conocidas, es producto de la ciencia, son conocimiento científico; y de esas fuentes son los que se alimenta el conocimiento real humano. En virtud de lo anterior, se debe estructurar intelectualmente (no con creencias) para poder a vida y las cosas como realmente son.

Augusto Comte dijo “la humanidad en este pequeño planeta había pasado por tres estados del conocimiento, el teológico, el metafísico y el científico. El estado teológico lo clasificó como ficticio, pues es especulación, imaginación humana. El metafísico lo clasificó como negativo, porque sus conclusiones no son verificables, pues se basan en energías espirituales y sustancias cósmicas etéreas. El estado del conocimiento científico, lo clasificó como positivo, puesto que sus conclusiones son comprobables y aporta beneficios a la humanidad. Este estado o conocimiento científico es el que le va a permitir a la humanidad salir del estancamiento mental en que las ideologías la han mantenido desde la antigüedad.

Entonces, se puede decir que, como seres humanos, sí se puede acceder a un conocimiento real, a través de la práctica y del conocimiento científico.

 

4)    Como humanos: ¿Poseemos algún conocimiento?

Aunque las verdades son relativas y no hay conocimientos absolutos, hay que decir que como seres humanos sí poseemos conocimiento, pero poseemos más ignorancia, por algo Albert Einstein mencionaba “Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que  no todos ignoramos las mismas cosas” (Revista de Ingeniería Deusto, 2015)

Una de las características del conocimiento es ser basto e infinito. Hay conocimiento que está sistematizado, pero hay más conocimiento que aún no se sistematiza, como por ejemplo los conocimientos ancestrales.

Se estima que en el mundo hay casi 130 millones libros impresos (Libros, 2017); si se tuviera el hábito de lectura y se leyeran dos libros por mes, se estarían leyendo 24 cada año. Si se leyeran, en los 72 años de esperanza de vida de un guatemalteco, se estarían leyendo un total de 1,728 libros a lo largo de la vida; ahora comparado con la cantidad que hay, se ignoraría el 99.9% del conocimiento sistemático que existe. Por lo tanto, se moriría con conocimiento, pero más con ignorancia.

Ahora bien, “según el Consejo de Lectura de Guatemala, de cada 100 personas solo una lee por placer; una estadística muy alejada de los países con más hábito en Latinoamérica, como Argentina y Chile, que según el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) tienen un promedio de lectores de más del 70 por ciento” (Editorial Soy502, 2016), lo que refleja que Guatemala es un país que no lee y como lo expresa la Madre Teresa de Calcuta “El que lee guía, el que no lee es guiado” (Nievas, 2020)  y depende ahí se encuentra la razón de  la realidad social, económica, política y cultural del país.

Ahora debe nacer la pregunta (y reflexión), como parte de la comunidad científica del país ¿Cuánto leemos?

 

5)    Reflexiones Finales

El conocimiento es una actividad cognitiva que implica comprender, entender e interpretar la realidad a través de la práctica, la razón y la inteligencia. Para ello se necesita de una persona que esté dispuesta a conocer (sujeto de investigación) y un elemento de la realidad objetiva y/o subjetiva (objeto de investigación) que tenga las condiciones ideales para estar dispuesto a dejarse conocer.

Como seres humanos, se puede acceder a un conocimiento real, a través de la práctica y del conocimiento científico.

Aunque las verdades son relativas y no hay conocimientos absolutos, hay que decir que como seres humanos poseemos conocimiento, pero poseemos más ignorancia.


Bibliografía

 

      i.        Arcila, A. (8 de Octubre de 2012). Youtube. Obtenido de https://www.youtube.com

    ii.        Bunge, M. (2001). Diccionario de Filosofía. D.F., México: Siglo XXI Editores.

   iii.        Diccionario Léxico. (1 de Enero de 2021). Powery Oxford Léxico. Obtenido de https://www.lexico.com

   iv.        Editorial Soy502. (28 de Julio de 2016). Guatemala, un país que no lee, aprende a vivir entre libros. Soy 502, pág. 25.

    v.        Klabunde, S. (2012). El Árbol del Conocimiento. Galería. Artquid, Bonn, Alemania. Recuperado el 20 de Octubre de 2021, de https://es.artquid.com/artwork/128603/rbol-del-conocimiento.html

   vi.        Libros. (28 de Noviembre de 2017). Google Sites. Obtenido de https://sites.google.com/site/librosrealistas/cuantos-libros-hay-en-el-mundo

  vii.        Nievas, M. L. (17 de Julio de 2020). Bioguia. Obtenido de https://www.bioguia.com

 viii.        Platón. (2016). Platón I. Gredos. Barcelona, España: RBA Libros.

   ix.        Real Academia Española. (1 de Enero de 2020). RAE. Obtenido de https://dle.rae.es

    x.        Revista de Ingeniería Deusto. (21 de Enero de 2015). Deusto Facultad de Ingeniería. Obtenido de https://revistaingenieria.deusto.es

 

 

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